MIGRACIÓN ESCALONADA SE DA POR VIOLENCIA, FALTA DE OPORTUNIDADES Y CONDICIONES DE SALUD: MARÍA DOLORES ARAGÓN

Hermosillo, Sonora.- En los últimos años, el fenómeno social llamado migración ha presentado un comportamiento diferente sobre todo en la región latinoamericana con el desplazamiento de núcleos familiares de mujeres, niñas y niños en búsqueda de llegar a los Estados Unidos para acceder a mejores oportunidades de vida, aseguró María Dolores Aragón Robles Linares.

“Se tiene que entender que en el Siglo XXI está ocurriendo un tipo de migración escalonada en la región latinoamericana sobre todo de familias, aunque también está el tipo de migración de hombres que buscan apoyar a sus familiares económicamente”, dijo la profesora investigadora del Departamento de Ciencias Sociales del campus Nogales de la Universidad de Sonora.

En entrevista motivada por el Día Internacional del Migrante que se celebra el 18 de diciembre, la académica universitaria aseguró que este fenómeno se da por dos razones predominantes que son la crisis económica en el modelo capitalista y la falta de oportunidades en países que no tienen condiciones societarias para desarrollar posibilidades económicas que impacten en los niveles de vida de la población; sin embargo, también influye la violencia, falta de buenas condiciones de salud y el crecimiento poblacional.

En relación a una cifra oficial de emigrantes que ingresan a México con el objetivo de llegar a los Estados Unidos comentó que se tiene un vacío en los censos porque son personas en condiciones irregulares que van cruzando el territorio mexicano a través de caravanas de Centroamérica, además de que se adhieren personas desplazadas de otras regiones del mundo y los propios mexicanos.

Un registro realizado por Migration Policy Institute denominado Regions of Birth for Immigrants in the United State, revela que hasta el 2018 el país con más personas migrantes hacia la unión americana es México con el 25%, después India con el 6%, China y Filipinas con el 5%, mientras que El Salvador, Cuba y República Dominicana registran un 3% de personas desplazadas y Guatemala con el 2%.

“Dado al bajo porcentaje de personas de Centroamérica que llega a los Estados Unidos, se asume que un porcentaje de estos individuos se quedan en distintas partes de México, no necesariamente en Sonora, sino en diferentes ciudades, porque su destino final que era cruzar se vio truncado”, sostuvo.

La coordinadora del programa de Licenciatura en Comunicación Organizacional del Campus Nogales de la Unidad Regional Norte afirmó que la migración es un problema multidimensional y trasnacional que rebasa la capacidad de México, pero aún así implementa programas sociales para reducir la problemática con gran responsabilidad; en este sentido se deben de hacer acuerdos trasnacionales con el objetivo de mitigar los efectos que desencadena la migración.

Abundó que las condiciones de vulnerabilidad de quienes participan durante la movilización migratoria son propensas a discriminación y víctimas del crimen organizado, de las redes de trata de personas y de las condiciones sociales de rezago. “Necesitan cuidados y protección, pero no estamos preparados para recibir distintas culturas y grupos societarios”, consideró.

Las alternativas o soluciones para este problema social dependen de los modelos económicos y políticos de cada país, así como de acuerdos trasnacionales y apoyos internacionales; también se deben de seguir realmente planes económicos colaborativos para apoyar regiones latinoamericanas y hacer políticas más integrales para que en sus lugares de origen puedan generar condiciones favorables para un desarrollo óptimo, dijo.

Aragón Robles Linares puntualizó que desde la academia se deben crear programas de inclusión para los estudiantes de retorno o de doble retorno, pues en la Universidad de Sonora, en el campus Nogales, se han identificado estudiantes que necesitan apoyos porque son de caracterizados como migrantes.

También, generar condiciones para que los estudiantes que vuelvan puedan integrase al sistema educativo y a la interacción de la vida productiva del lugar; impulsar el talento de los alumnos de doble retorno, promover y reforzar las medidas remediales para que lo aprendido en los Estados Unidos pueda ser utilizado en México. Es una tarea pendiente que tienen ambos gobiernos, aseveró.

“Se está conformando un proyecto académico que, enfocado a la niñez migrante, se tiene detectado que hay un fenómeno de migración muy asociado a las familias y es población muy vulnerable. Se deben de identificar cuáles son las condiciones con las que migran y porqué retorna; se deben de generar políticas públicas más robustas del lado mexicano para coadyuvar, proteger y ver las necesidades de los niños y niñas en el contexto bicultural y no caer en prácticas de discriminación”, concluyó.

—Migrantes en Sonora

De acuerdo con estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) entre los años 2015 y 2020, llegaron a vivir 75,302 personas a Sonora, procedentes del resto de las entidades del país y un alto porcentaje de ellos tienen el deseo de llegar a los Estados Unidos en la búsqueda de mejores condiciones de vida para ellos y sus familias directas.

Factores como la pobreza, desempleo, inseguridad y la falta de oportunidades en sus lugares de origen han provocado que migrantes nacionales hayan hecho de Sonora su hogar temporal y vivir en situación de calle a las orillas de las villas del tren, medio de transporte que en un futuro utilizarán para llegar a la frontera entre México y Estados Unidos.

Ángel Guzmán Serrano, originario del estado de Nayarit hace años arribó a tierra sonorense para buscar un mejor futuro para su familia que radica en el poblado del Centenario, en el municipio de Acaponeta, pero por diversas circunstancias no ha logrado llegar a Nogales y cumplir su sueño americano.

Comentó que desde muy joven salió de su pueblo en búsqueda de mejores oportunidades de trabajo, razón que lo llevó a trasladarse a Tijuana, pero las drogas y el alcohol fueron sus peores enemigos hasta llevarlo a situación de calle.

Por el momento no tiene planes de continuar más al norte, y prefiere seguir viviendo debajo de un árbol, donde un colchón viejo le sirve como cama y una pequeña cobija le ayuda mitigar un poco las inclemencias de las bajas temperaturas que se registran durante la madrugada.

Otra historia similar es la que vive Raúl Sánchez López, procedente del estado de Sinaloa quien tuvo que dejar su hogar para buscar mejores condiciones laborales, ayudar económicamente a sus padres y ofrecer mejor educación a sus dos hijos.

Señaló que la pobreza y la falta de fuentes de trabajo lo obligó a convertirse en un migrante que ha luchado para poder llegar a Nogales, punto de encuentro para cruzar la línea fronteriza de forma ilegal. “En estos días quiero subirme al tren para irme a la frontera, voy para tener una vida mejor; buscar oportunidades que México no me pudo dar”, aseguró.

Por su parte, José Carlos Camacho Márquez, de Huatabampo, Sonora, llegó a la ciudad del sol en búsqueda de trabajo pues donde vivía la pesca era una de las pocas opciones para solventar las necesidades económicas de su familia, pero no contaba con el equipo necesario y dificultaba aún más su situación financiera.

Al llegar a Hermosillo, casi un año, aproximadamente, tuvo un accidente al momento de bajar del tren en movimiento y quedó discapacitado. “La situación ha sido difícil porque no tengo ni para comer, a veces con ayuda de mis compañeros voy a un albergue para solicitar alimentos”, contó.

Sostuvo que la carencia lo obligaron a convertirse en un migrante dentro de su propia tierra, y a pesar de las dificultades en que vive no tiene planes de regresar a su pueblo.

Para el chiapaneco Gerardo Pérez González, de oficio jornalero, trabajar en la siembra de calabaza, manzana y uva es su forma de ganarse la vida; en entrevista, dijo que hace alrededor de 20 años intentó cruzar de forma ilegal a los Estados Unidos, pero fue capturado por agentes de migración en dos ocasiones y ya no lo quiso intentar.

Señaló que vivir en las periferias de la sociedad es muy difícil porque el calor y frío son extremos en Hermosillo y en ocasiones ser migrante limita la posibilidad de aspirar a un trabajo formal.

“Estoy en espera de temporadas de siembra para trasladarme a los campos agrícolas, la paga es de 250 pesos diarios por 8 horas. Tengo un hijo en Chiapas y mis planes son trabajar para juntar dinero y regresarme a mi lugar de origen”, reiteró.

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